miércoles, 5 de enero de 2011

Recordar



Tomas un tren
Empiezas un viaje aparentemente sin un objetivo
Comienzas a ver en derredor y tu pensamiento se excita con ideas que no tienen una concepción vocal.
Son miles de fragmentos de tiempos y espacios tan distantes…
Quizá otras realidades…
Y el silencio que produce no escuchar los ruidos cotidianos abre paso a sonidos que desnudan poco a poco otras dimensiones de la misma tangibilidad
Se siente como si hubieses vivido más de lo que has vivido ¿cierto?
Como si pudieses recordar…
¿Qué es lo que recuerdas?
¿Puedes recordar algo?
¿Puedes armar aun que sea un pequeño fragmento de memoria?
De pronto el vacio se hace palpable debajo de la piel
Y al mismo tiempo diese la impresión de que no somos solos, ni en el tiempo, ni en el espacio.
Como si pasado y futuro fuesen una realidad y no solo una concepción del pensamiento
Y te preguntas ¿como es posible que estar aquí sea algo tan efímero e in remanente?
Hay algo tan sublime en esas cosas sencillas que solo admiras por un momento; que evocan pensamientos de eternidad. Como una certeza en que hay algo más… Que debe haber algo más…
Algo tan absoluto que no puede ser consensuado, contenido ni probado.
La belleza de aferrarse a ideas y motivos antagónicos a la practicidad y a la pragmatibilidad de todo lo que si puede tocarse y contabilizarse
Tal vez no solo encontrar una vida si no “Salvar una vida” y cuidarla

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